FORMÁNDOLOS CON AMOR

¿Cuántos padres quisiéramos tener hijos con buenas calificaciones, que elijan bien a sus amigos, que participen en quehaceres domésticos, y que tomen buenas decisiones?

Sin temor a equivocarme, diría que todos los padres estamos interesados en tener hijos así; la buena noticia es que hijos bien portados no son resultado de la casualidad, crecen en hogares donde sus padres los educan con amor, y por lo menos bajo estos tres principios.

Padres en común acuerdo 

La formación de los hijos requiere un liderazgo armónico y funcional, este sólo se logra cuando los padres revisan que después de mucho esfuerzo hay pocos logros; esfuerzos individuales aunque paralelos no traen el mismo resultado que ponerse de acuerdo; la experiencia frustrante para un hijo es tener padres que no se ponen de acuerdo en aspectos básicos como son los permisos, los horarios para determina actividad, las responsabilidades que deben cumplir, etc., papá le exige una cosa y mamá otra, papá lo castiga y mamá le levanta el castigo, mamá prohíbe y papá permite.

Con una dinámica así cuál es el resultado, a quién obedecerá, a quién respetará; es como tener dos maestros en la misma clase dando órdenes diferentes, tarde o temprano el alumno hará lo que le convenga.

Para tener hijos que respeten la autoridad de sus padres, lo primero que deben hacer es lograr un común acuerdo como padres, para las decisiones y las acciones en beneficio sus hijos.

Padres que disciplinan

Es importante que entendamos los padres, que vivimos en un mundo normado, reglamentado, bajo una estructura; cualquier organización tiene un reglamento; para donde vayas debes hacer fila, esperar a tu turno, hacer alto, parar en la luz roja, etc., esta es una de las fuertes razones por las que debemos comenzar en casa a enseñar disciplina a los hijos, de lo contrario será un problema la interacción con su entorno, por ejemplo, en la escuela tendrá dificultades para adaptarse al grupo, y al reglamento escolar.

La disciplina no es sinónimo de sufrimiento sino de crecimiento o madurez. La combinación de disciplina y amor enseña a nuestros hijos, que el propósito no es castigarlos sino formarlos.

Padres tolerantes 

La tolerancia es un valor que te permite ser paciente el tiempo necesario para el desarrollo de esas habilidades que queremos.

Cuando eres tolerante, tu comportamiento deja de ser emocional y pasa a ser racional.

Los padres intolerantes no miden las consecuencias de sus acciones; castigan severamente y abusan de su poder; en otras palabras, padres intolerantes hacen mucho daño emocional a sus hijos.

Tus hijos están en la adolescencia, una etapa que, entre otras cosas, se caracteriza por un descontrol hormonal, lo que afecta el estado de ánimo del adolescente. Pero esto no es todo, en la adolescencia, se tiene la tendencia a realizar las cosas con el menor esfuerzo.

La tolerancia y el amor, te permite escuchar sus temas, consolar sus frustraciones, tolerar su poco entuciasmo hacia los quehaceres domésticos, y formarlos.

Pónganse de acuerdo, apliquen disciplina formativa sean tolerantes, y verán en el corto tiempo, resultados.

 

Psic. Gabriel Bello / especialista en adolescencia

 

 

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